ExpoEFI 2026: amplio respaldo al rumbo económico, pero dudas sobre el crecimiento tras la estabilización macro
- guadabarriviera
- hace 25 minutos
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ExpoEFI dejó su impronta de siempre en el Centro de Convenciones de Buenos Aires: empresarios, funcionarios, economistas, inversores ávidos de información, acreditaciones colgando del cuello, cafés apurados, micrófonos y cámaras, stands, y muchas conversaciones que mezclaban economía, negocios, inversiones y política. La edición 2026 reunió a más de 8.000 asistentes y volvió a confirmar que es el principal punto de encuentro del ecosistema financiero argentino.
El clima que se respiró puertas adentro del evento fue el que define históricamente a ExpoEFI: una marcada inclinación pro-mercado y un respaldo mayoritario al rumbo económico actual. Sin embargo, a lo largo de las dos jornadas, ese consenso mostró algunas grietas. No tanto en la dirección, sino en los tiempos, los costos y, sobre todo, en las dudas sobre lo que viene después de la estabilización macro.
Apoyo al rumbo, pero sin euforia
Empresarios, banqueros y ejecutivos coincidieron en validar el programa económico en curso. La idea de que el orden macro era una condición necesaria apareció de forma transversal en todos los paneles. Pero ese respaldo estuvo lejos de ser incondicional.
Las advertencias sobre el costo del proceso —y la necesidad de atravesar una etapa de ajuste— se repitieron en distintas intervenciones.
Ese descalce entre presente y futuro funcionó como telón de fondo de toda la exposición, que contó también con la participación de voces disonantes en diferentes paneles.
La estabilización es necesaria pero no suficiente
Si en ediciones anteriores la discusión giraba en torno a cómo corregir los desequilibrios macroeconómicos, en ExpoEFI 2026 empezó a emerger otra pregunta: qué viene después. Eduardo Costantini, uno de los principales empresarios argentinos, lo dijo sin vueltas: “Voté a Milei y tal vez lo volvería a votar, aunque no coincido con todas sus medidas o con su perfil. Porque si se va él, ¿qué viene?”.
Entrevistado por Juan Fernández Mugica, socio de CEREA (Club Ejecutivo Real Estate Argentina), Costantini apuntó a la necesidad de construir gobernabilidad. “Argentina necesita un sistema político que fomente la gobernabilidad, para que la política tenga menos protagonismo y que el país aprenda a vivir en la alternancia política, que es la base de la democracia”. Luego agregó: “La competencia política está bien, pero debe basarse en un marco para que el país tenga previsibilidad”.
Algunas de las intervenciones más filosas apuntaron a la estabilización macroeconómica, que dejó de ser el eje de disputa y pasó a ser, para muchos, un piso ya dado. El foco se corrió hacia la ausencia de una narrativa clara de crecimiento. En las exposiciones se habló del crecimiento desigual: de los sectores de la economía argentina que no logran despegar.
En ese sentido, una de las críticas más directas fue la necesidad de pensar un esquema que no solo ordene variables, sino que permita expandir la actividad. La advertencia implícita: sin crecimiento, incluso los logros fiscales podrían volverse frágiles.
“El panorama es incierto”, disparó Alfonso Prat-Gay, ex ministro de Hacienda y Finanzas de La Nación y ex presidente del BCRA. Según indicó, el foco tiene que estar en cómo crecer de manera sostenida. “Hay que recuperar la confianza y explicar lo que se está haciendo. Estamos en la mitad del río en un proceso de cambio, pero no tenemos garantías de que termine bien”, vaticinó.
Economistas: acuerdo en el diagnóstico, diferencias en la intensidad
Un panel de economistas destacados sintetizó bien el momento. Marina Dal Poggetto (Eco Go), Andrés Borenstein (BTG Pactual Argentina), Emmanuel Álvarez Agis (PxQ Consultora) y Pilar Tavella (Balanz) coincidieron en varios puntos: desaceleración inflacionaria hacia adelante, salvo para Álvarez Agis; y cierta recomposición de la actividad. En el panel, moderado por Santiago Bulat, se habló también de las perspectivas para el empleo, la política de tasas y el crédito. Todo esto acompañó al análisis de riesgos que enfrenta el proceso de estabilización, riesgos tanto económicos como políticos.
Dal Poggetto se refirió al impacto desigual de la recuperación económica por sectores y regiones. Dijo coincidir con el optimismo respecto de la actividad, pero advirtió que “la economía de a pie va a estar bastante afectada por este mapa”.
Ninguno de los economistas proyectó un “boom”. La idea de una mejora gradual, más que un salto, fue la que predominó en el panel, que convivió con varios otros, algunos, en simultáneo.
El evento contó este año con 7 auditorios, 120 conferencias y 300 oradores. Las temáticas lo abarcaron todo: energía, minería, real estate, economía real y transformación productiva, agroindustria, hotelería, gastronomía y consumo masivo, entre otras opciones.

La economía real, el punto incómodo
A medida que avanzaban las exposiciones, apareció un tema que incomodó incluso dentro del clima favorable al mercado: la situación de la economía cotidiana.
Consumo débil, mercado laboral frágil y recuperación desigual fueron ejes que se repitieron en distintos paneles. La llamada “economía de a pie” se coló como una variable difícil de encajar en el optimismo financiero. Esa tensión —entre el orden macro y el deterioro social— no dominó la agenda, pero tampoco pasó desapercibida.
En un panel, Ricky Sarkany, Federico Sala (Club de la Milanesa), Pablo Paniza (Quilmes) y Romina Fernández (Nerwsan) analizaron el momento particular que atraviesa el consumo masivo en el país, y explicaron las estrategias que llevan adelante sus compañías para adaptarse a un cliente que es más exigente y selectivo.
Riesgos: donde el consenso se vuelve más frágil
Si hubo un terreno donde las diferencias se hicieron más visibles fue en la evaluación de riesgos.
El frente externo, la sostenibilidad del proceso desinflacionario y el factor político aparecieron como focos de atención. A medida que las exposiciones se alejaban del diagnóstico del presente y se proyectaban hacia adelante, el grado de incertidumbre crecía.
El cierre del evento, con un discurso del presidente Javier Milei, volvió a ordenar la escena en torno a la defensa del programa económico y la centralidad de la estabilidad como condición para crecer. Pero para entonces, ExpoEFI ya había dejado algo más que ese mensaje.
La edición 2026 funcionó como un termómetro de una nueva etapa: una en la que el rumbo general encuentra menos resistencia, pero en la que empiezan a multiplicarse las preguntas sobre su resultado. Ya no se discute tanto hacia dónde va la economía argentina. La discusión, cada vez más, pasa por a qué velocidad, con qué costos y con qué chances reales de traducirse en crecimiento sostenido.