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Charlas de Cuarentena: Federico Agardy, el inversor que se tiró a un "piletazo" y apostó por Patagon



Allá por el año 1998, Federico Agardy era director de InvestCapital, la firma de bolsa de su padre, un reconocido empresario húngaro de nombre Zsolt, cuando conoció a Constancio Larguía y Wenceslao Casares, dos jóvenes universitarios que querían crear un sitio web para comprar y vender acciones en los principales mercados de América Latina. El negocio de Internet apenas asomaba.


En busca de fondeo para poner en marcha su proyecto, Larguía y Casares golpearon varias puertas antes de llegar a las oficinas de InvestCapital. Pero allí estaba Agardy, un "loco de mierda", según se describe a sí mismo en esta entrevista que me concedió y que fue grabada en formato de videollamada durante la cuarentena por el COVID-19.


"Tenía 28 años; aposté y me arriesgué”, explica sobre esa, una de sus tantas inversiones de riesgo. Y aclara que, por su edad, en ese momento “creía que era más grande que el mundo”.


Según confiesa, le costó bastante convencer a su padre de entrar en la inversión, que resultó en una fusión de ambos negocios: el de InvestCapital y el de Patagon.com. “En definitiva, me dejé llevar” -relata ahora-, pero creía que Casares "tenía una visión bastante clara de lo que iba a pasar", y que Larguía "también era un chico con mucha visión y con mucha pasión. Después, pasó todo tan rápido que ni me acuerdo el por qué”, se ríe.


Todo "lo que pasó tan rápido" fue que en el año 2000, el banco Santander compró por más de 500 millones de dólares a Patagon.com, y apenas más tarde, explotó la burbuja de las compañías tecnológicas. Las empresas de ese rubro eran el furor del momento.


En la entrevista, Agardy habla de la frustración de emprender y ser empresario en la Argentina, y sobre qué es lo que más le atrae de su faceta de inversor de capital riesgo ("Cuando las cosas salen bien, le cambiás la vida a mucha gente"), opina acerca del país ("Argentina es un cuento de nunca acabar: hace 45 años que estamos igual"), y se reconoce parte de una generación de "desencantados".


Algunas de las frases que dejó en la entrevista: después de Patagon, siguió siendo “el mismo loco de siempre”. Pero admite que “tenés que ser muy ambicioso y romperte el lomo, como corresponde”. Sin embargo, aclara que "nunca hay que dejar de pensar que, a veces, en la vida, uno depende de la suerte”.


El inversor de capital riesgo asume que siempre supo que lo de Patagon no le pasó porque él era el “rey Midas y era un genio. Simplemente, tuve la suerte de estar en el momento correcto con la gente adecuada, y se dieron un montón de circunstancias que hicieron que todo funcionara”, relata.

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Producido por Guadalupe Barriviera

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